#lapalabradehoy: #alfil

#lapalabradehoy: #alfil

#Lasombradelahormiga

continua…

 #Lasombradelahormiga

Chess piece - Black bishop.JPG
De MichaelMaggs

Florencia

El alfil

Las antiguas calles de Florencia comenzaban a despertarse iluminadas por un sol perezoso,  ganando espacio lentamente a un cielo grisáceo y triste. Deni se había despertado animosa, aunque sin muchas ganas de patear las calles de la ciudad en busca de un desconocido llamado Luigi Corindón.

Seyak y Maria, en su correo electrónico, no daban muchas explicaciones ni datos significativos sobre el tipo en cuestión. Simplemente necesitaban localizarle y ella era su único contacto de confianza en Florencia. La noche anterior había realizado algunas llamadas a viejos conocidos florentinos, más todos negaban conocer a ningún diseñador de joyas llamado Luigi Corindón.

Tratando de no hacer ruido, no deseaba despertar a su hermana, se vistió con ropa de sport y bajó a desayunar a la cafetería del hotel. Estaba hambrienta. Una joven con acento francés le sirvió un zumo, un par de croissant y un café sin necesidad de solicitar ningún servicio. Era obvio que su amigo Angelo estaba trabajando en el turno de mañana. Sonrió y le entregó una nota a la joven camarera:

– ¡Gracias por el desayuno! ¿Me harías el favor de entregarle esta nota a tu compañero Angelo?

– Si señora, ahora mismo. Está en la cocina.

Con calma saboreó los croissant, sopesando la petición de ayuda por parte de Seyak. Se había propuesto disfrutar del fin de semana; haber cerrado nuevas ventas para sus bodegas bien merecía un descanso. Sentía alivio, conseguir tres nuevos clientes en una tarde había resultado más que satisfactorio. Los objetivos de venta establecidos por su hermana se estaban cumpliendo antes de lo previsto y los beneficios aumentaban. Si los vientos continuaban siendo favorables y su hermana ajustaba bien la vela mayor, el bajel no tenía porque desviar su rumbo.

– ¡Buenos días Deni! ¡Estás radiante esta mañana! – La saludó Angelo, encargado de la cafetería del hotel y gran amigo desde su primer viaje a Florencia.

– ¡No empieces Angelo! Sabes que detesto tus elogios. ¿Puedes tomarte un café conmigo?

– Tengo diez minutos, para ti siempre tengo diez minutos.

– Si claro… – Sonriendo con picardía – Por supuesto que si, pero esta vez no se trata de “ese tipo de diez minutos”

– ¡Qué pena! Entonces, ¿de qué se trata? – Sentándose a su lado.

– ¿Conoces o has oído hablar de un diseñador de joyas llamado Luigi Corindón?

– ¿Luigi Corindón? No, ni idea. No está dentro de mi lista de joyeros.

– ¿Ninguno de tus famosos clientes te ha solicitado sus servicios ? – Dudando de que estuviera siendo sincero dado su carácter discreto.

– No me mires así. Te digo la verdad. Nunca he escuchado ese nombre. Pero, tal vez, nuestro amigo común, Vittorio el barista, le conozca.

– ¡Claro, Vittorio! ¿Cómo no he pensado en él! – Con fastidio.

– Pues es difícil no acordarse de Vittorio y de su colección de minerales. – Sonriendo ante el sonrojo de Deni – No temas, por mi parte no sabrá nada de tu “lapsus”.

– Tu siempre tan caballero. – Echándose a reír.

– Entonces… – Insinuándose – ¿No hay diez minutos para tu Angelo?

– Lo siento, no hay tiempo. Además, estás trabajando y como bien sabes, para encontrarme con Vittorio debo cruzar toda la ciudad.

– De acuerdo. No hay problema. Pero recuerda… Para ti siempre hay…

– Sí, sí… Siempre hay diez minutos. – Mirándole con franqueza – Anda, ve a trabajar y gracias por desempolvar mi mente. ¡Mira que no acordarme de Vittorio! Te llamaré.

– Si ese joyero vive en Florencia, Vittorio tiene que conocerle, sin ninguna duda.

– ¡Anda, ve a trabajar! Esa jovencita…francesa ¿verdad? – remarcando su tono irónico – parece estar sufriendo viéndote aquí sentado.

– Esta bien, te haré caso. Llámame con lo que sea. Intuyo que ese tal Luigi,  puede ser un alfil.

– No me cabe ninguna duda.

Continuará…

#Lasombradelahormiga – By ©KavivaXarsu –  Todos los derechos reservados.

Nota:  capítulos anteriores en el menú principal: #Lasombradelahormiga

Anuncios

#lapalabradehoy: #huellas

#lapalabradehoy: #huellas

Huellas

Fotografía ©KavivaXarsu Huellas

Las personas de gran corazón siempre dejan huella.

Una huella gentil siempre te dará fuerza.

Una huella fuerte en el corazón siempre nos dará ánimo para continuar abrazando el camino.

En la bondad está el camino.

©Kavivaxarsu 

#lapalabradehoy: #frialdad

#lapalabradehoy: #frialdad

#Lasombradelahormiga

continua…

 #Lasombradelahormiga

hormiga24

La anciana pemón Kamarata 2010

El trayecto hasta el modesto ambulatorio se tornó eterno. Un silencio tenso mudaba las suaves pisadas en pequeñas tormentas secas. El juez había procurado sincronizar su paso con el de Cristin; deseaba observar, con minucioso detalle, cada mueca de aquel rostro tranquilo y sereno, elegante pero frío. Poco o nada sabía sobre aquella mujer, salvo que acostumbraba a tomar decisiones rápidas y contundentes, con una firmeza poco usual en cualquier circunstancia, según le había chismorreado el piloto antes de embarcar camino de la sabana. Y algo de cierto había en las murmuraciones, su presencia intimidaba por su frialdad en el trato; aunque esto, precisamente a él, no le disgustaba; más bien, para su parecer, le confería cierto aire de respetabilidad muy interesante.

Una mujer indígena, anciana con aspecto cansado, esperaba desde el amanecer la llegada de la doctora. Se encontraba sentada en una banqueta de madera, encorvada, apoyándose sobre un bastón hermosamente tallado por uno de sus nietos. Alzó la mirada mudando el gesto: “otra vez ese maldito inspector aquí” pensó.

– Waküperö medan? – Preguntó a la doctora, mirándola directamente a los ojos con mal disimulada complicidad, a lo que ésta contestó con un fuerte apretón de manos y una leve inclinación de cabeza. La anciana sonrió y sin temor alguno le recordó en un perfecto español, indicándole con la mirada una pequeña hormiga que ascendía por una de las columnas de madera del modesto porche : “No olvide que la sombra de la hormiga puede llegar a ser muy larga…”

– ¡… Y muy ancha! Lo sé. – Sonriendo – Pero, no hay nada que temer.

– ¿Ocurre algo, doctora? – preguntó el inspector mirando de reojo la hormiga.

– Nada, salvo que a la anciana no le gustan las hormigas. – Abriendo la puerta del ambulatorio y cediendo el paso a los tres hombres. – Pasen y pónganse cómodos. Voy a enviar a alguien en busca de las hermanas, seguramente ustedes querrán interrogarlas, son tan testigos como yo en todo este asunto. Pero, por favor, no toquen nada. Especialmente usted, inspector. Esta vez, no estoy dispuesta a soportar sus falsas acusaciones, ¿entendido? Señor juez, le ruego su cooperación: “no le pierda de vista y no le deje urgar en mis cosas durante mi ausencia”. ¡Gracias!

– Vaya tranquila. – Contestó el juez mirando al inspector un tanto desconcertado.

Cristin sonrió a la anciana y se fue en busca de algún muchacho que pudiera advertir a las hermanas de Nuestra Señora de Komoroto de la llegada del juez. Su testimonio, a los ojos del inspector, sería mucho más creíble que el suyo, por muy legítimo que este fuese. Ninguna esperanza tenía en aquel arrogante e insufrible hombre, nunca le daría ni el más mínimo voto de confianza. Nunca entendería porqué la odiaba tanto.

Continuará…

#Lasombradelahormiga – By ©KavivaXarsu –  Todos los derechos reservados.

Nota:  capítulos anteriores en el menú principal: #Lasombradelahormiga